Fiestas de Moros y Cristianos. Nuestra esencia frente a la globalización.

Jose Fernando Domene Verdú es Doctor en Lingüística por la Universidad del País Vasco y Licenciado en Geografía e Historia en la especialidad de Prehistoria y Arqueología por la Universidad de Valencia. Investigador prolífico y autor de 9 libros. Además de colaborador en capítulos de numerosos libros y publicaciones especializadas. Activo colaborador de la fiesta con un amplio currículo como asesor historio, y en la recuperación y dirección de Comedias y Embajadas de Moros y Cristianos.

A Jose Fernando siempre lo he oído hablar con entusiasmo de nuestra historia, de nuestra cultura, cual profesor que sorprende a sus alumnos con historias, tan valiosas como nuestras. Sin embargo hoy he querido ponerlo en un apuro, quiero que aporte una perspectiva diferente, pues lo comprometo a hablar de futuro, o de cómo las nuevas tecnologías de la comunicación pueden aportar valor a nuestra cultura, como puede enfrentarse nuestra esencia con éxito a esta nueva época de globalización.

Voy a intentar ser lo más objetivo posible y resumir las principales ideas que surgieron tanto de su ponencia, como de la posterior mesa redonda.

¿Cuál es nuestra esencia?

y aquí surgen diferencias entre pueblos, con mayor o más reciente tradición festera. Los hay más historicistas, en los que predomina la diversión, los que apuestan más por la estética, los más conservadores y aquellos con una mayor flexibilidad lúdica. Lo cierto es que es mucho lo que nos une, aunque en general  conocemos nuestra esencia y nuestra historia de forma bastante superficial.

 

Falta divulgación en los medios de comunicación y quizás interés en ese conocimiento.

Quizás los más mayores demuestran un mayor interés, especialmente de cara a las celebraciones y efemérides. De hecho los historiadores son solicitados continuamente para aportar artículos para las revistas de fiestas que elaboran las asociaciones. Diferente sucede cuando se habla de publicar un libro, entonces el apoyo institucional es insuficiente. Habría que recordar que  España se distingue por ser un país que pública excesivos títulos, pero en cantidades menores y donde apenas se lee. Nuestras casas festeras están repletas de gruesos volúmenes que recopilan nuestra fiesta, donde las referencias a la historia y a nuestra cultura están huérfanas del calor de una lectura.  Jose Fernando confiesa como a veces la gente se sorprende curiosa al escuchar la historia en ponencias de congresos y simposios. Y yo me pregunto, ¿quizás deberíamos cambiar los códigos de comunicación para llegar al gran público festero y a los más jóvenes?, ¿cómo tomar conciencia del gran valor que tiene nuestra fantástica experiencia festera?.

 

¿En qué se diferencian nuestras fiestas de las demás?

Si entramos a comparar nuestras fiestas de moros y cristianos, con otras igual, o incluso más populares, si encontramos una diferencia de valor en las nuestras es su mayor contenido cultural, manteniendo además un importante valor artístico, así como lúdico, asociativo y religioso. Además a diferencia de las demás, que mantienen una importante financiación desde la subvención institucional, los festeros moros y cristianos las pagamos y las hacemos, y posiblemente sea nuestra fiesta una de las de mayor vitalidad y dinamismo del mundo.

Sin embargo la percepción que de ellas tiene el mundo es escasa y tergiversada. No tiene el mundo una imagen real, de hecho cuando alguien  las conoce se sorprende gratamente.

Por ejemplo, en nuestro país la imagen que ofrecen los medios de comunicación, especialmente la televisión, queda limitada a lo poco que aparece especialmente de Alcoi, relegada a las imágenes más impactantes de la puesta en escena de las capitanías. Un compañero gallego le comentaba a Jose Fernando que las percibía serias, poco divertidas, sosas, eso sí, espectaculares. Es más, siendo como son, una exaltación de la cultura árabe, por desconocimiento, podría tomarse en consideración las denuncias engañosas de los representantes musulmanes más radicales e intolerantes, que las prescriben como ofensivas a su cultura y religión. De hecho hace unos años un imán español pedía que desaparecieran por ese motivo.

Estamos en un cambio de época, política y económicamente. Hemos pasado de un capitalismo industrial a un capitalismo financiero, donde ayudados por la globalización e internet los inversores son capaces de especular y mover capitales a velocidades de vértigo, sumiendo nuestra realidad en una profunda crisis económica que, como no, ya está afectando a nuestra fiesta. Las fiestas actuales son el resultado de la sociedad del bienestar, donde una creciente y pudiente clase media las ha hecho tremendamente participativas (en algunas poblaciones son festeros más de un tercio de la población), accesibles casi a cualquier familia, y muy ricas en el lujo de la puesta en escena.  Al igual que puede suceder en la educación, las fiestas están amenazadas por la crisis y muchas familias, en general con un menor poder adquisitivo cada vez, no podrán participar, sobre todo en aquellas poblaciones en las que son más costosas, y posiblemente se va a resentir el número de festeros y el lujo de nuestras representaciones.

No sabemos cómo va a ser la sociedad que nos espera en este cambio de época, pero seguirán habiendo fiestas de moros y cristianos, seguro. Los recursos que podemos poner en valor para mantenerlas tan extraordinarias son la promoción turística y la divulgación como fiesta autentica, genuina y con un alto valor cultural, cosas que ahora se hacen de manera insuficiente. Lo mismo con una industria festera, cuajada de creatividad pero cerrada a los nuevos tiempos y oportunidades.

Al día siguiente precisamente la UNDEF anunciaba la solicitud a la UNESCO para que declare nuestras Fiestas de Moros y Cristianos Patrimonio de la Humanidad, por su valor cultural, social y económico. ¿Qué tal si nos ponemos también los festeros y las festeras a poner en valor nuestra esencia, nuestra pasión, nuestro buen hacer?, el mundo se merece conocer y disfrutar lo que somos capaces de hacer.

Rafael Balaguer

Fotos del Concurso «Sentimiento Festero»

Al sol, ilusión, felicidad y mucha satisfacción, es el momento esperado cada agosto, en el paseig del contat en Cocentaina. Tomas Ruiz Alias Chiringa
Emociones, si emociones no se puede apreciar por el maquillaje, lloras, ríes, te se pone la piel de gallina, si, estas son las emociones que describen esta foto cuando yo este año de cabo en la escuadra especial del capitán cristiano de San Blas Alicante le daba la mano al cabo batidor y saludaba al público que momentos eso son verdaderas emociones. Jose Monserrat Ortega
Bautizo festero. No hay mayor sentimiento que el que puede inspirar un hijo, unido al amor por las fiestas… el resultado es mágico. Embajador Moro de Campello (Nacho Sarrió) bautizando en plenas fiestas patronales a su primera hija, Gabriela. Jorge Antonio Garcia Sanchez
Els Xiquets i la Mahoma. Los niños están esperando ver a la Mahoma, pues la Mahoma de Biar pasa de 12 de mayo al 8 septiembre en Villena y del 8 de septiembre al 11 de mayo en una casa particular no apta al público, ese día cuando los niños se levantan solo piensan en ir a ver y darle un beso a la Mahoma. Foto realizada en Biar 11 de mayo 2012. Jordi Candel Garcia

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