El sonido de los arcabuces se apoderó ayer de las calles de Banyeres con motivo de los simulacros de combate entre Moros y Cristianos. Los festeros de ambos bandos protagonizaron unas espectaculares batallas, en las que sin embargo la participación se redujo respecto a anteriores años debido a la crisis y las estrictas normas de seguridad en el manejo de la pólvora. Las Embajadas y las luchas con espadas en el castillo volvieron a captar la atención del público pese a lo desapacible de la jornada.
Los combates de arcabucería protagonizaron el tercer día de las Fiestas de Moros y Cristianos de Banyeres. Tras la Diana matutina, se inició la primera de las batallas, que desembocó en el castillo, donde tras la Embajada las huestes de la media luna se hicieron con la posesión de la villa. El mismo acto se desarrollaría por la tarde pero a la inversa, con la victoria final de los defensores de la cruz.
Las Embajadas y las luchas con espadas en el marco incomparable del castillo volvieron a captar la atención del público, aún a pesar del tiempo desapacible, con frío e incluso lluvia en la embajada de la mañana.
Banyeres cierra hoy las Fiestas con el día del Santo Cristo, en el que destaca sobre todo el singular homenaje a los difuntos en el cementerio a partir de las ocho de la mañana, en el que los festeros disparan salvas de arcabucería.
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